¿Cómo están?
Cuando lo leí, decidí que no iba a quedar en mí.
Puede que genere controversia, que sea sólo una parte de la realidad, pero es muy cierta y me toca de cerca.
Por tratar de abarcar tanto, durante mucho tiempo, sin ayuda ni los recursos adecuados de parte del estado, entre el reconocimiento de muchos de los padres y el cariño de mis alumnos, invalorable por cierto, me enfermé.
Para trabajar en esa época, debías construirte una coraza, para no terminar destrozada al mes.
Nada nos preparo para la realidad en la que ibamos a trabajar, a 30 minutos de nuestras casas.
Se nos enseñó en Pedagogía el color que debían tener las paredes, el lugar donde debían estar las ventanas, la cantidad de alumnos que debía haber de acuerdo al metraje del aula.
Teoría, pero en la práctica...
Comencé en la década del 60, terminé un 11 de septiembre de la década del 90.
Recibí como un homenaje "póstumo" jubilarme el "Día del Maestro".
Yo, bien, gracias a la terapia y los tranquilizantes, mis fieles compañeros , cobrando $1.704,03 por mes, después de más de 25 años de servicio frente a grado, haciendo un aporte extraordinario todavía para que las docentes se jubilen a los 45 años de edad, 25 de servicio, 10 frente al grado.
¿O alguna de esas pautas habrá cambiado?
¿Privilegio?
¡NO!, aporte mayor al común para que se realizara la jubilación anticipada por trabajo desfavorable y la persona pudiera salir con su "azotea" bastante ordenada.
Detalle: Se cambió la edad en 1967 o 68, se llevó a 50 años, pero el aporte sigue siendo el mismo.
Se quedan con dinero que no les corresponde una vez más.
¿El 82% móvil?
Debe estar cubriendo sucesos con algún movilero de radio o t.v., porque con nosotros no.
Pero estoy feliz, algo logramos en la defensa de nuestros derechos.
Desde hace unos 25 años nuestros viudos cobran pensión y desde hace unos 5 podemos tenerlos a cargo en I.O.M.A.
¿Dónde quedaba el dinero de nuestros aportes?
En las arcas del estado provincial, quizá hasta compraban una tiza por docente fallecido, quizá dos por los que se suicidaban.
Durante muchas décadas los docentes fuimos los segundos en enfermedades psicológicas, según la Organización Mundial de la Salud.
Ojalá esta realidad haya cambiado, pero dudo...
¿Si tengo humor negro?
A veces es una ejercicio de supervivencia.
La reflexión que quería compartir, antes que brotara mi bronca o mi dolor (se puede hacer una cruz en la opción que elijan), es:
"SI UN DOCTOR, UN ABOGADO O UN DENTISTA TUVIERA A TREINTA PERSONAS O MÁS EN SU OFICINA A LA VEZ, TODAS CON DIFERENTES NECESIDADES Y ALGUNAS QUE NO QUIEREN ESTAR ALLÍ... Y EL DOCTOR, ABOGADO O DENTISTA, SIN AYUDA, TUVIERA QUE TRATARLOS A TODOS CON EXCELENCIA PROFESIONAL DURANTE DIEZ MESES, ENTONCES PODRÍA TENER UNA IDEA DE LO QUE ES EL TRABAJO DEL DOCENTE EN EL AULA".
(Kathy A. Megyeri. "Chocolate Caliente para el Alma de los Maestros")
Les pido ante un paro, un maestro que no rinde, que tiene licencia, que recuerden lo que acaban de leer y lo pongan en la balanza.
Hay de todo y para todos, en todos lados.
Hasta un día mejor,
SUsana
o lo que queda de una maestra que respeta y ama su profesión.